Como dos amantes se buscaron los ojos.
“No habrá mas días de ocres tristezas
ni mas noches de cegadora ausencia”;
se dijeron entre besos y soles ese día.
(Tienen una historia que los marca,
que arde y quema.
Y cientos de hojas de éste otoño,
caen para cubrirla).
Como dos extraños se cruzaron las caras.
Tiempo atrás se encontraban ansiosos,
buscando la piel propia en la del otro,
teniendo deseos humanos y prohibidos.
Se perdieron los ingenuos sueños
de aquellos ojos.
Ahora caminan alejados y secos
como dos robles.

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