lunes, 22 de octubre de 2007

La vida secreta de las palabras


Siempre veo las películas con nombres largos.

Algunos títulos me parecen pequeños poemas, como "El viento que agita la cebada" o "Mientras nieva sobre los cedros" o "No te vayas sin decirme donde vas" o "Donde estás amor de mi vida que no te puedo encontrar"

Me vienen a la memoria otros títulos como "La suma de todos los miedos"; "Eterno resplandor de una mente sin recuerdos"; "El día después de mañana" ...

Lo peor del caso es que la mayoría de las veces solo es interesante el título, y solo es eso lo que recuerdo después de verlas. Solo el título.

Luego de tenerla guardada durante largos meses, hoy ví "La vida secreta de las palabras" y me quedé gratamente sorprendida.
Me mostró que se siente cuando uno encuentra a alguien que nos hace abrir el corazón; que nos pasa cuando llega esa persona que derriba nuestros muros y no nos deja otra alternativa que entregarnos.
La intimidad, el pasado, los miedos, el dolor y por fin la esperanza. Todo junto en las últimas imágenes y el diálogo final.

Josef: He pensado que ... tú y yo podríamos ir a un sitio juntos. Uno de estos días. Hoy. Ahora mismo. Ven conmigo Hannah.
Hannah: No, yo ... Creo que no va a ser posible.
Josef: ¿Por qué no?
Hannah: ... Porque si decidiéramos irnos a un lugar juntos, me da miedo que, un día, hoy no, quizás ... quizás mañana tampoco, pero un día, de repente, puede que empiece a llorar y llorar y llore tanto que nada ni nadie pueda pararme y que las lágrimas llenen la habitación, que me falte el aire y que te arrastre conmigo y que nos ahoguemos los dos.
Josef: Aprenderé a nadar Hannah. Te lo juro. Aprenderé a nadar.

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